¡¡Me voy a Patzún!!

18 01 2012

Nunca antes había trabajado como voluntaria en proyectos de desarrollo a la cooperación, y mucho menos en proyectos sanitarios. Pero antes de poder decir que parte de mi actividad profesional como Médico la quiero dedicar a trabajar en cooperación  tenía que trabajar en terreno.  Desde el primer momento me gustaron  los proyectos que lleva a cabo ASAD junto con la asociación renacimiento, así que casi sin pensármelo dos veces hice la maleta y me fui a Patzún. Y entre todas las expectativas y proyectos que me llevaba desde España también tenía un poco de miedo; miedo de si me iba a encontrar cómoda allí, de si iba a encajar con la gente, si iba a hacer bien mi trabajo y el mas grande de todos: ¿me iba a gustar hacer  esto realmente?

Pues bien , ahora  puedo decir que es una  experiencia que no tiene desperdicio,tanto a nivel personal como profesional, y que sin duda todo el mundo debería de vivir. Cada uno de los voluntarios y cooperantes que hemos ido a   Patzún   hemos aportado nuestro granito de arena, pero os aseguro que lo que cada uno de nosotros nos llevamos de  allí es mucho más de lo que podemos dar todos juntos.

Asociación RenacimientoY no puedo dejar de darle las gracias en primer lugar a ASAD por dejarme formar parte de su equipo y por animarme a trabajar con ellos ; a todo y cada una de las personas que forman parte del equipo de Renacimiento, por su hospitalidad y amistad y por último al resto de los voluntari@. Todos y cada uno de ellos han hecho que mi experiencia sea inolvidable y que vuelva con ganas y motivación para continuar colaborando con ASAD.

– Cristina J. –





Mi experiencia en Patzún

13 01 2012

Llegue a Patzún con la maleta llena de ilusiones y gracias a una beca del CICODE (Centro de Iniciativas de Cooperación de la Universidad de Granada) dispuesta a pasar dos meses en los que poner en práctica todo lo aprendido durante el curso en el Máster de Cooperación al Desarrollo, gestión pública y de las ONGD y continuar con el seguimiento de los proyectos puestos en marcha por ASAD.

Tejedora

Tejedora

Quizá suene tópico o repetitivo pero cuando vuelves te das cuenta de que todo lo que has aprendido, todo lo que te han dado es mucho más de lo tu puedas aportar.

Al final la experiencia personal sobrepasa la profesional.

La calidad humana de la gente de todos los/as compañeros/as de la asociación Renacimiento que nos acogen en su casa con los brazos abiertos te deja sin palabras. Esa sensación de felicidad, de sentirte uno más te la quedas dentro para ti.
Y sabes que ya da igual el tiempo que pase o si los vuelvas a ver o no, los llevas siempre contigo en el corazón.

Esta ha sido mi primera experiencia como voluntaria en el extranjero. Sólo hay dos palabras para describirla: perfecta e inolvidable.

-Cristina-





¡¡Qué experiencia!!

29 08 2011

 

Ηace poco que regresé de Patzún y ya echo de menos a su gente, en especial a las mujeres de la asociación Renacimiento y a los niños y niñas del dentro de acogida, que me han llegado al corazón y han hecho de mi viaje algo maravilloso. He pasado allí un mes pero ha pasado tan rápido… ¡y cuando me iba me parecía mucho tiempo!. En mi estancia he tenido oportunidad de conocer las dos caras de Guatemala, la que se vive en las poblaciones indígenas y la vida capitalina, con un gran contraste entre ellas. La capital y su gente, muy actuales, masificado de coches y gente, muy influenciados por norte América, con  mucha inseguridad ciudadana por los grandes índices de violencia… Patzún, una localidad pausada, donde el estrés no tiene cabida, anclada en costumbres antiguas, con gente bondadosa y absolutamente segura…

Cuando sales de tu casa con este destino vas cargada de emociones e ideas, quieres hacer todo, quieres mejorar todo. Luego llegas allí y chocas con la realidad, te das cuenta que tú sola no puedes cambiar nada porque es tanto lo que se necesita que no das abasto.  Conforme pasa el tiempo descubres que sí puedes aportar, aunque sea pequeño, tu granito de arena. Pero sobre todo te das cuenta de la gran cantidad de cosas que te han aportado ellos y ellas  y te preguntas ¿quién ha ganado más con este viaje?

Me permito un pequeño consejo para los siguientes: una vez allí es importante escuchar sus demandas, cuáles son sus quejas, qué necesitan de verdad, y dejar aparcado eso que quieres tú para ellos y ellas, algo que cuesta trabajo entender y hacer. A mí me costó, incluso no estoy segura de haberlo conseguido. No queramos imponer lo que a nosotros nos parece que necesitan en función de lo que vivimos en nuestra realidad. 

Es una experiencia, como coincidimos todos los que la hemos realizado, totalmente inolvidable. Te cambia el punto de vista o ese “cristal” con el que miramos la vida. Te ayuda a apreciar más lo que tienes (y no me refiero a lo material) y a darte cuenta de la suerte que te ha tocado vivir, en un lugar donde accedes sin problema a los medicamentos y la salud, tienes cubiertas tus necesidades básicas y la vida es mucho mucho más fácil, aunque nos quejemos continuamente. ¿Espero volver? Sin duda, y estoy segura que lo haré con las mismas emociones e ideas que la primera vez…

Gracias ASAD, gracias Patzún y patzuneras, y gracias Guatemala. Hasta pronto.