Mañana dejo Cabo Verde y regreso a España

26 11 2012

ImageHan sido casi dos meses viviendo en Praia, capital de este país, colaborando como voluntario gracias a la asociación Asad. Ahora que tengo que partir es cuando se amontonan en mi cabeza las experiencias vividas, los amigos encontrados y los paisajes que he visitado.

Coincidiré con el resto de viajeros que hayan pisado la ciudad de Praia en que una de las cosas que primero llama la atención son los grandes contrastes que encontramos. Brillantes coches todoterreno comparten muchas veces la calzada con animales de granja. En esta ciudad, coexisten a poca distancia barrios sorprendentemente distintos. Podemos encontrar calles con antiguas casas coloniales, nuevos apartamentos de varios pisos, hermosas casas de playa o humildes construcciones de bloques de hormigón. Calles asfaltadas, travesías empedradas y caminos de tierra. Cada barrio parece tener una identidad propia. Como no podía ser de otro modo también los comercios y negocios son de todo tipo, desde franquicias de cafeterías, a pequeños negocios familiares alojados en el garaje de casa. El ir y venir de gente es constante en esta ajetreada ciudad. Una ciudad que ha visto doblada su población en muy poco tiempo y sigue creciendo en la actualidad a un ritmo vertiginoso. Prueba de ellos son los sucesivos cortes de luz y agua que se dan en Praia, con unas infraestructuras en continua remodelación y los problemas que esto conlleva.

Durante este tiempo he conocido a gente estupenda e interesante. Cada uno con su particular perspectiva me han ayudado a formar en mi cabeza una idea de los problemas, las singularidades y las esperanzas de este pequeño y sorprendente país. Evidentemente lo que he podido aprender en tan poco tiempo es apenas la punta del iceberg de una cultura que, como su lengua, el kriollo, es mezcla de muchas culturas. Aún así tratare de enumeraros algunos aspectos que me han llamado la atención.

Cabo Verde tiene una población mayoritariamente joven, tanto de edad, como de espíritu, con un gran potencial y una actitud que mira hacia el futuro. Hay una gran mezcla de culturas, quizás sea esta la propia esencia de la cultura caboverdiana, una amalgama de gentes, de palabras, de sonidos y de colores provenientes de muchos rincones del mundo que durante años se han ido haciendo su sitio en este archipiélago del Atlántico. Cada isla de Cabo Verde es distinta y tiene sus propias peculiaridades y matices. Además casi todos los caboverdianos que he tenido la suerte de conocer tienen familiares que viven o han vivido en el extranjero, así muchos de ellos se comunican fácilmente en varias lenguas. Además el deporte, la música y la danza parece algo innato en la gente de aquí lo que aporta un toque de alegría que se puede ver en muchos rincones.

Ahora me toca regresar y dejar atrás este país. Me llevo la cercanía de la gente, los conocimientos compartidos, los buenos momentos y la esperanza volver a Cabo Verde algún día.Image

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