Un día en Patzún

30 01 2012

Día de vacunación en la comunidad Pachimulin

¡¡Doctora, doctora!!  Suena el despertador en la habitación, la música de la película Amèlie del móvil de Cristina. Desayunamos una ‘’champurrada’’con un batido y nos bajamos rápidamente a Renacimiento. En la cancela ya está Marvin, nuestro técnico de salud, sacando el pick-up. Lo deja de un lado de la calzada y va de un salto al centro de salud a coger las vacunas.  Cristina se marcha con Marce y Sandra a las reuniones con las madres. Ya vuelve Marvin con las vacunas y ya están llegando el doctor y la enfermera Mary. Nos montamos todos en el pick-up… ¡hoy toca ir a la comunidad Pachimulin! Curvas y curvas, maíz y más maíz, bruma en la carretera… se monta gente atrás, se bajan a mitad de camino y espera que ahora vienen los baches…pero ya estamos llegando. Un montón de mujeres con sus niños nos están esperando, hablan, se ríen, los niños lloran, corren…son un montón, ¡así que a trabajar! Marvin y Seño Mary  controlan las cartillas de vacunación, van vacunando a los niños y dispensando los medicamentos; el doctor y yo vamos atendiendo a las mujeres embarazadas y a los niños rellenando sus fichas para que todo quede registrado en el programa de salud materno-infantil. ‘’Señoras, señoras, hagan la cola, de una en una, que aquí dentro no cabemos todos’’ Ya no queda nadie más , vamos a comer.

De vuelta en Patzún, Cristina me espera en ‘’Rodilla’’. ¡Doña Goya nos está preparando un pollo encebollado con tortitas! Entra y sale gente de la cafetería –‘’buen provecho, buen provecho’’-. Ya está Marvin de vuelta, ahora nos vamos a promocionar las vacunas para el día siguiente. Ya está montado el megáfono sobre la camioneta, al llegar a la comunidad Seño Mary comienza a hablar en kachiquel –‘’mañana vendremos a vacunar’’- está diciendo. No hay nadie pero poco a poco asoma sus cabezas un grupo de niños curiosos que juegan al escondite cuando los miramos. Mañana volveremos, esperamos que vengan bastantes, si no tendremos que ir a buscar a los niños a la escuela. Date prisa Marvin, antes de que empiece a llover…

-Cristina J.-

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¡¡Me voy a Patzún!!

18 01 2012

Nunca antes había trabajado como voluntaria en proyectos de desarrollo a la cooperación, y mucho menos en proyectos sanitarios. Pero antes de poder decir que parte de mi actividad profesional como Médico la quiero dedicar a trabajar en cooperación  tenía que trabajar en terreno.  Desde el primer momento me gustaron  los proyectos que lleva a cabo ASAD junto con la asociación renacimiento, así que casi sin pensármelo dos veces hice la maleta y me fui a Patzún. Y entre todas las expectativas y proyectos que me llevaba desde España también tenía un poco de miedo; miedo de si me iba a encontrar cómoda allí, de si iba a encajar con la gente, si iba a hacer bien mi trabajo y el mas grande de todos: ¿me iba a gustar hacer  esto realmente?

Pues bien , ahora  puedo decir que es una  experiencia que no tiene desperdicio,tanto a nivel personal como profesional, y que sin duda todo el mundo debería de vivir. Cada uno de los voluntarios y cooperantes que hemos ido a   Patzún   hemos aportado nuestro granito de arena, pero os aseguro que lo que cada uno de nosotros nos llevamos de  allí es mucho más de lo que podemos dar todos juntos.

Asociación RenacimientoY no puedo dejar de darle las gracias en primer lugar a ASAD por dejarme formar parte de su equipo y por animarme a trabajar con ellos ; a todo y cada una de las personas que forman parte del equipo de Renacimiento, por su hospitalidad y amistad y por último al resto de los voluntari@. Todos y cada uno de ellos han hecho que mi experiencia sea inolvidable y que vuelva con ganas y motivación para continuar colaborando con ASAD.

– Cristina J. –





Mi experiencia en Patzún

13 01 2012

Llegue a Patzún con la maleta llena de ilusiones y gracias a una beca del CICODE (Centro de Iniciativas de Cooperación de la Universidad de Granada) dispuesta a pasar dos meses en los que poner en práctica todo lo aprendido durante el curso en el Máster de Cooperación al Desarrollo, gestión pública y de las ONGD y continuar con el seguimiento de los proyectos puestos en marcha por ASAD.

Tejedora

Tejedora

Quizá suene tópico o repetitivo pero cuando vuelves te das cuenta de que todo lo que has aprendido, todo lo que te han dado es mucho más de lo tu puedas aportar.

Al final la experiencia personal sobrepasa la profesional.

La calidad humana de la gente de todos los/as compañeros/as de la asociación Renacimiento que nos acogen en su casa con los brazos abiertos te deja sin palabras. Esa sensación de felicidad, de sentirte uno más te la quedas dentro para ti.
Y sabes que ya da igual el tiempo que pase o si los vuelvas a ver o no, los llevas siempre contigo en el corazón.

Esta ha sido mi primera experiencia como voluntaria en el extranjero. Sólo hay dos palabras para describirla: perfecta e inolvidable.

-Cristina-