¡¡Qué experiencia!!

29 08 2011

 

Ηace poco que regresé de Patzún y ya echo de menos a su gente, en especial a las mujeres de la asociación Renacimiento y a los niños y niñas del dentro de acogida, que me han llegado al corazón y han hecho de mi viaje algo maravilloso. He pasado allí un mes pero ha pasado tan rápido… ¡y cuando me iba me parecía mucho tiempo!. En mi estancia he tenido oportunidad de conocer las dos caras de Guatemala, la que se vive en las poblaciones indígenas y la vida capitalina, con un gran contraste entre ellas. La capital y su gente, muy actuales, masificado de coches y gente, muy influenciados por norte América, con  mucha inseguridad ciudadana por los grandes índices de violencia… Patzún, una localidad pausada, donde el estrés no tiene cabida, anclada en costumbres antiguas, con gente bondadosa y absolutamente segura…

Cuando sales de tu casa con este destino vas cargada de emociones e ideas, quieres hacer todo, quieres mejorar todo. Luego llegas allí y chocas con la realidad, te das cuenta que tú sola no puedes cambiar nada porque es tanto lo que se necesita que no das abasto.  Conforme pasa el tiempo descubres que sí puedes aportar, aunque sea pequeño, tu granito de arena. Pero sobre todo te das cuenta de la gran cantidad de cosas que te han aportado ellos y ellas  y te preguntas ¿quién ha ganado más con este viaje?

Me permito un pequeño consejo para los siguientes: una vez allí es importante escuchar sus demandas, cuáles son sus quejas, qué necesitan de verdad, y dejar aparcado eso que quieres tú para ellos y ellas, algo que cuesta trabajo entender y hacer. A mí me costó, incluso no estoy segura de haberlo conseguido. No queramos imponer lo que a nosotros nos parece que necesitan en función de lo que vivimos en nuestra realidad. 

Es una experiencia, como coincidimos todos los que la hemos realizado, totalmente inolvidable. Te cambia el punto de vista o ese “cristal” con el que miramos la vida. Te ayuda a apreciar más lo que tienes (y no me refiero a lo material) y a darte cuenta de la suerte que te ha tocado vivir, en un lugar donde accedes sin problema a los medicamentos y la salud, tienes cubiertas tus necesidades básicas y la vida es mucho mucho más fácil, aunque nos quejemos continuamente. ¿Espero volver? Sin duda, y estoy segura que lo haré con las mismas emociones e ideas que la primera vez…

Gracias ASAD, gracias Patzún y patzuneras, y gracias Guatemala. Hasta pronto.


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De vuelta…

12 08 2011

 

Kuma! Ayer regresamos los 4 voluntarios (Miguel, Pepe, Vicky y Silvia) de ASAD que este año hemos viajado a la isla de Bubaque, en Guinea-Bissau. Aún así, todavía tengo allí la cabeza y sobretodo el corazón.

 Ha sido un regreso prematuro y un poco triste pues, desgraciadamente, mis tres compañeros enfermaron de Malaria esta semana y, aunque ahora se encuentran bien y prácticamente recuperados, debían regresar. Este año la Malaria ha acechado la isla con muchísima fuerza. A ello se le ha añadido la falta de medicinas (ha habido un ruptura de la entrada del fármaco antipalúdico de elección,Coartem, al país) que sin duda ha agravado el problema.

A pesar de las dificultades y de las cosas tan duras que hemos vivido, esta experiencia ha sido algo inolvidable y muy positivo para mí, tanto en lo personal como en lo profesional. Me es muy complicado escribir todo lo que me ha marcado durante estas semanas, pues se trata de muchas vivencias  y muy distintas a cualquier cosa que haya conocido hasta ahora.

Una de las cosas que más me ha impactado de este viaje ha sido la gente. Encontrar tanta generosidad en un sitio donde hay tanta miseria conmueve y hace reflexionar mucho. He conocido a gente a quien admiraré siempre como el Doctor José del Hospital Marcelino Banca de Bubaque, quien me ha hecho recuperar ilusión en mi carrera de Medicina y ha sido un ejemplo a seguir de esfuerzo, generosidad y sabiduría, además de un gran amigo.

En el hospital hemos aprendido mucho pero también hemos tenido que vivir momentos muy duros. El primer día murió un niño de Malaria y esta última semana lo hicieron otros dos, uno de ellos un recién nacido a quien no pudimos reanimar después del parto. La muerte es algo que los 4 tendremos vivir a lo largo de nuestra vida como médicos, pero ver como la gente allí muere por falta de medios crea una sensación de impotencia difícil de asumir. Por supuesto eso me da más fuerza para seguir trabajando para mejorar la situación de lugares como Bubaque.

La isla es un auténtico paraíso. La vegetación y la fauna que hay allí justifican de sobras que se trate de un espacio de reserva natural de la biosfera. La riqueza de esa tierra también nos ha hecho ver que hace falta educación para que su gente aprenda a aprovechar los recursos de una forma sostenible y acabar con la explotación que viene de fuera.

Ahora que acabo de llegar a mi casa en Barcelona, me siento una extranjera en mi propio país. Mi casa ahora me parece un palacio, las calles, los coches, las tiendas, la gente…todo es tan distinto… Me doy cuenta, ahora más que nunca, de la exageración y la desmesura del mundo en que vivimos.

África está ahora en mi mente y en mi corazón, y solo espero regresar pronto. Estoy muy agradecida a ASAD por haberme permitido vivir esta experiencia y a mis compañeros Miguel, Vicky y Pepe por haberla compartido conmigo. Sé que echaré de menos a la gente que he conocido, y por ahora solo queda esperar al reencuentro.

Um beijo forte. Fica dtritu.

Silvia.