Aproximando distancias

19 03 2011

El tiempo existe pero diferenciado a cada paso. Atemporalidad de lo conocido, de mi realidad, para embarcarlo en otro espacio, otro lugar, otro quehacer. Por tus calles me desplazo sobre mis pies dejando que se oscurezcan. Extrañamente consciente de mi inconsciencia. Como muchas cosas que se hacen en la vida.

De pie en la proa del barco miro a mi alrededor e intento recordar la primera vez que hice ese viaje. Las primeras impresiones y sensaciones de un lugar, una persona o cualquier vivencia, suelen cambiar cuando la perspectiva se mueve, cuando se vuelve cotidiano, conocido o aprendido y me divierte pensar en los cambios que produce en mí. Veo el puerto a lo lejos y una brisa me recorre el vientre. Ese nerviosismo tintado de alegría de saber del reencuentro. Esa emoción que parece instalarse en la sonrisa y que por un momento nada es más importante que el abrazo con una persona. Podría vivir de estos explosivos instantes de felicidad que cada vez parecen más comunes en mi vida. Quizás sí. Hasta el día que el desgarro de la separación me pare o el continuo lo tinte de cotidiano.

Aproximando distancias

Guiné-Bissau

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